Mes: junio 2017

Antonio Reglado – dCIDE: la izquierda sin complejo

Ha nacido un nuevo partido; de izquierdas, centrista y abierto a todos los que quieran defender España como nación, garantizar los derechos civiles y luchar por la igualdad de todos los españoles independientemente de dónde vivan. Se llama CENTRO IZQUIERDA DE ESPAÑA y su acrónimo es dCIDE, con la clara intención de dar protagonismo a los ciudadanos.

Se creó hace un año en Barcelona -“a partir de la inquietud creada tras las elecciones del 20D/2015 respecto a la integridad territorial y a las desigualdades económicas derivadas de los privilegios autonómicos”,- y es ahora, en este penúltimo día de junio, festividad de San Pedro y San Pablo, cuando se ha presentado en la Casa Club Madrid, de la calle Pinar, 17 en la capital del Reino, Un día frio y ventoso. Cincuenta personas acudieron al evento. Y allí estaba ABC-Toledo.

Antonio Robles –AR- (Fermoselle, Zamora, 1952) periodista y profesor, -un imprescindible en la lucha contra el catalanismo excluyente-, autor de dos libros imprescindibles para conocer el delirio nacionalista catalibán, “Extranjero en mi país” e “Historia de la Resistencia al Nacionalismo en Cataluña”, es el portavoz de dCIDE.

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Antonio Robles – Una izquierda emancipadora para Cataluña

La izquierda en Cataluña ha de recuperar el espíritu emancipador que inspiró su origen para superar la alienación humana inducida por condiciones económicas, supersticiones alienantes, abusos coloniales o, como en este caso, por la obscenidad étnica del nacionalismo. En una palabra, ha de ser de nuevo una ideología intelectualmente crítica, capaz de servir de faro e instrumento de autonomía personal, justicia social, igualdad y libertad, y no mero instrumento al servicio de la casta nacionalista.

Esa naturaleza emancipadora de la izquierda es una característica esencial y universal, necesaria en cualquier circunstancia, lugar y tiempo, aplicable por lo mismo también a Cataluña. O, por decirlo con énfasis, ¡sobre todo a Cataluña!, pues la izquierda actual en esta comunidad española ha dejado de ser emancipadora para pasar a formar parte de las fuerzas opresoras y excluyentes del nacionalismo. Con un agravante, en lugar de servir como instrumento liberador, se ha convertido en un medio al servicio de las castas étnicas que lo instrumentalizan. La teoría sobre la alienación humana de Karl Marx es aplicable a cualquier situación de opresión y sirve para desenmascarar también hoy el fundamento pervertido del poder en Cataluña.

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La Federación Socialista de Cataluña se adhiere al nuevo partido Centro Izquierda de España

Hoy jueves ha tenido lugar en la Casa Club de Madrid, el acto de presentación de la nueva formación política, Centro Izquierda de España (dCIDE), que encabeza el exdiputado del Parlament de Cataluña, Antonio Robles arropado por un amplio grupo de profesionales e intelectuales, como el escritor León Arsenal, la abogada vasca Charo Cañete o el exmilitante del PSOE Santiago Trancón.

El nuevo partido ha contado además con la adhesión de la Plataforma Pro Federación Socialista de Cataluña-PSOE, que lidera Julio Villacorta así como otros históricos militantes socialistas. En este sentido, portavoces de la plataforma de la Federación Socialista de Cataluña- PSOE han dejado claro que: “No compartimos el invento de plurinacionalidad de Sánchez. Es una idea sacada con fórceps que no contenta a nadie. Necesitamos una izquierda moderada que defienda la nación española y el PSOE, en Cataluña, hace tiempo que abandonó esta tarea”.

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dCIDE reclama una izquierda que “ame de nuevo a su país” frente al “caballo de Troya de la plurinacionalidad”

El partido Centro Izquierda de España ‘dCIDE’ se ha presentado este jueves en Madrid en un acto en el que ha reclamado, desde la defensa de la unidad de España, superar los complejos de la izquierda con los símbolos e instituciones nacionales y garantizar la igualdad de todos los españoles, por lo que ha pedido que la izquierda “ame de nuevo al país y se reconcilie con España”.

El portavoz de esta formación, Antonio Robles, exfundador y exdiputado de Ciudadanos en el Parlamento de Cataluña, ha situado el nacimiento de dCIDE en la “inquietud” generada tras las elecciones de diciembre de 2015. A su juicio, además de las desigualdades sociales generadas por la crisis, la postura de algunos partidos aumentaba la desigualdad entre los españoles, alertando del “Caballo de Troya del plurinacionalismo”.

En este sentido ha cargado contra el “entreguismo” de la izquierda a las tesis nacionalistas, en una crítica frontal a la fórmula de coaliciones territoriales de Podemos y a las tesis plurinacionales del PSOE de Pedro Sánchez, reivindicando tres pilares fundamentales: “una posición de centro izquierda moderado, la defensa de la unidad de España y la defensa de la lengua común”.

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Se presenta el Centro Izquierda de España, un partido no plurinacional

Un año y medio después de los primeros contactos, tras un manifiesto titulado “Por la Igualdad y la unidad de todos los españoles” y la síntesis programática “La España que nos une“, el Centro Izquierda Nacional ha decidido dar un paso más y presentar sus credenciales de partido político en Madrid, en un acto el próximo 29 de junio. Según una nota de la nueva formación, la igualdad y cohesión de los ciudadanos, la defensa de la unidad de España y de la lengua común son sus principales rasgos.

La iniciativa se define como “un centro izquierda moderado, basado en un republicanismo cívico, reformista, ilustrado, en la mejor tradición socialdemócrata europea, alejado del populismo de Podemos y de la España plurinacional del PSOE“. En ese contexto ideológico, la unidad de España es “salvaguarda del bien común para lograr que la izquierda se reconcilie con su país y con ello se fortalezca la igualdad y su cohesión”. En cuanto al español, los promotores del partido se proponen “defender la lengua común de todos los españoles en cualquier lugar del territorio de España sin concesión alguna a quienes quieren imponer su exclusión…

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Santiago Trancón – Individuo contra grupo, y viceversa

En cuanto uno se pone a pensar sobre lo que sea, se topa enseguida con esa contradicción básica: individuo contra grupo, grupo contra individuo. Como es ineludible, uno concluye que el problema no es la incompatibilidad de esos dos polos, sino su necesaria armonización y equilibrio. Un individuo sin el grupo, perece; un grupo sin individuos, acaba desapareciendo igualmente. El individuo puede matar al grupo, del mismo modo que el grupo al individuo. Así que nada más importante que desarrollar la propia individualidad al mismo tiempo que uno aprende a integrarse en la sociedad y en alguno de los muchos grupos que la componen (desde la familia y el trabajo, a los amigos o el partido político con el que se identifica).

La sociedad moderna ha ampliado el espacio de la individualidad, permitiendo al sujeto tomar una mayor conciencia de sus posibilidades personales, invitándole a desarrollarlas por encima de presiones sociales o de grupo. Históricamente, esta ampliación de los ámbitos de libertad individual ha producido, sin embargo, un efecto de retracción, de miedo y repliegue en la protección del grupo, como estamos viendo en el resurgir de los nacionalismos.

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Antonio Robles – “La persistencia” de Puigdemont… contra las víctimas

El último vómito del presidente de la Generalidad, Carles Puigdemont, ha caído sobre la tumba de las víctimas del terrorismo. No lo recordaré, afortunadamente vivimos nuevos tiempos, donde los exabruptos tienen réplica. Se le ha achacado a este golpista a jornada completa que comparó el triunfo de la lucha contra ETA con la persistencia del “pueblo catalán” por lograr la independencia.

En su patológica obsesión por ver en cada gesto y gesta democráticos el modelo estético para vender, ocultar y adornar sus agresiones al Estado de Derecho, no reparó en la posible deducción. Dudo que la hiciera a propósito; más bien le falló el inconsciente en su obsesión por reducir todo al procés, sin reparar en los sentimientos de las víctimas. Es aquí donde está el problema, en la falta de empatía con las víctimas. Como le faltó a buena parte del catalanismo político siempre. Estaban en otra cosa. La lucha de ETA por Euskalerria era su aspiración inconfesable. Y es que cuando se comparten fines, se comprenden medios. O al menos se ignoran. La prueba más evidente fueron los 40.000 votos nacionalistas catalanes de ERC coaligada con Herri Batasuna en las elecciones europeas de 1977 que precedieron al atentado de Hipercor…

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Santiago Trancón – La Plurinecedad del nuevo PSOE

Ayer escribí en mi Facebook: “No existe una manzana de manzanas, pero sí parece que exista un melón de melones: el nuevo PSOE”. El esperpento nacional ya no cabe en los espejos del Callejón del Gato. El neo PSOE-Podemos ha roto los cristales a martillazos: mejor no tener que mirarse y analizar si la figura grotesca que aparece en ellos es cóncava o convexa. Acoso y derribo de la razón, la palabra, el pensamiento, el lenguaje como instrumento para entendernos, ayudarnos, apoyarnos e intentar mejorar la vida en común, el bien común, la verdad común.

Es tal la plurimelonada mental que ha mostrado el 39 Congreso del PSOE, tan abrumadora su indigencia intelectual y política, que uno entiende la ira de los profetas, los negros vaticinios del ciego Tiresias y el abatimiento de los prudentes. Todo ha sucedido tan rápido como una pesadilla, tan deprimente como una reunión de payasos, tan extravagante como un baile de pingüinos. Han triunfado los más necios, mientras los que todavía guardan alguna idea sensata en su cerebro salían por la puerta de atrás con tanta incertidumbre como cobardía.

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Santiago Trancón – Justicia y caridad

Meto pluma en este espinoso tema de las relaciones entre caridad y justicia a raíz de las donaciones millonarias que Amancio Ortega ha querido hacer a la sanidad pública a través de las autonomías, con el sorprendente resultado de que algunas de ellas han denunciado esta importante ayuda, incluso escandalizadas. Una Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública habla de que no hemos de «recurrir, aceptar, ni agradecer la generosidad, altruismo o caridad de ninguna persona o entidad». Hasta descubren en el gesto, destinado a dotar de aparatos médicos de última generación a los hospitales públicos, una ¡«penetración de la ideología neoliberal en la utilización de la tecnología médica»!

Justicia, digamos, contra caridad, vieja polémica. La pregunta más elemental, que a cualquiera, incluidos los millones de beneficiados que podrán tener mejores medios de detección y cura del cáncer gracias a esas donaciones, es la siguiente: ¿tiene algo que ver el culo con las témporas?

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Pablo Gómez-Juárez – Perversión política de la seguridad ciudadana

Como España no es una “nación de naciones” –a pesar de lo que diga ese nuevo ‘facilitador’ del nacionalismo llamado Pedro Sánchez–, la descentralización que se produjo en este país nunca debió llegar al extremo de crear una policía propia para el País Vasco (1982) y otra para Cataluña (1983), con funciones plenamente sustitutivas del Cuerpo Nacional de Policía. No existía ninguna razón por la cual se considerase necesaria la fundación de unos cuerpos de policía con operatividad jurisdiccional específica para sendas regiones, salvo una: el control directo de la seguridad ciudadana y el orden público por parte de los políticos nacionalistas que allí mandaban.

A su vez, la presencia continua de la policía autonómica en las calles –en detrimento de la estatal– facilitaba muchos resortes para la recreación de una “construcción nacional” (sirva la utilización de esta expresión típica del lenguaje nacionalista para ilustrar la idea que quiero significar).

Estas dos policías, la Ertzaintza y los Mozos de Escuadra (Mossos d’Esquadra), siempre han disfrutado de mejores condiciones retributivas y materiales que los dos cuerpos de policía nacionales (CNP y Guardia Civil), lo cual resulta totalmente injusto y produce bastante indignación

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Pablo Gómez-Juárez – Censura hasta en el fútbol

Nos encontramos en el momento más inquietante y triste de las relaciones entre Cataluña y el resto de España desde que se inició nuestra actual democracia. Cuando hablo de Cataluña y España, me refiero a sus dirigentes, a sus mandos políticos, no a sus conciudadanos. Me gusta aclarar esto porque existe un problema grave relacionado con el tratamiento que los medios de comunicación –especialmente los de Madrid– otorgan a la cuestión del proceso soberanista catalán. Suelen utilizar una terminología errónea y dañina que termina por englobar a todo el pueblo de Cataluña en las fauces mentales de ese cínico personaje llamado Carles Puigdemont.

Que nadie olvide que en Cataluña existen muchísimos catalanes que se sienten tan españoles como catalanes, que aman a Cataluña y a España a partes iguales. De lo contrario, en el Parlament no existirían los partidos constitucionalistas, ni se verían banderas de España colgadas de los balcones junto a las ‘esteladas’ (yo vi varias rojigualdas en mi visita del pasado fin de semana a la capital catalana), ni tampoco en las provincias de Barcelona y Tarragona –especialmente en ambas capitales– se estaría hablando de forma mayoritaria el castellano como sucede a día de hoy, pese a quien le pese.

No. La Cataluña real no es la que pintan Puigdemont y Junqueras. “Nacionalistas catalanes” no significa lo mismo que “catalanes” (a secas). No debemos caer en errores terminológicos desde otras zonas de la península porque estaríamos haciendo mucho daño a todos esos catalanes que nos quieren (como nosotros a ellos) y que quieren seguir en España.

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Andrés Parra – Una adventicia democracia

En los tratados de Histología y Anatomía se describe a las membranas adventicias como tejidos de soporte que mantienen la localización de órganos tan importantes como el intestino, el corazón o el cerebro. Desde luego, las funciones de estas tres vísceras claves se haya comprometida cuando se desarrollan procesos patológicos en sus respectivas adventicias, el peritoneo, el pericardio y las meninges.

De manera similar a nuestra organización biológica las comunidades humanas estructuran social y políticamente sus funciones a través de órganos que en las sociedades democráticas se recubren de membranas adventicias que soportan y mantienen la localización de las tres vísceras claves de la calidad humanitaria: el instinto materializado en las tripas, el sentimiento que brota del corazón y la razón que emana del cerebro.

La política ha de tener muy en cuenta estas tres vísceras dimanantes que, a la postre, son por las que se mueven los humanos y, sobre todo, los humanos ciudadanos. Cuando las cosas no van bien y se inician procesos patológicos en estos órganos son las membranas adventicias fuente muy estimable de información. Últimamente, y hace ya bastante últimamente, las cosas no van demasiado bien en nuestros órganos políticos primordiales dimanantes de lo que consideramos salud democrática. No es un misterio la casuística pero se aparece como terriblemente compleja contribuyendo a enturbiar nuestro juicio y diagnóstico de las profilaxis a seguir para curar el enfermo cuerpo social y político español.

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Ernesto Ladrón de Guevara – Ingeniería social y totalitarismo blando

El término totalitarismo blando ha sido acuñado por Iñaki Ezkerra en su magnífico libro, necesario para entender las convulsiones presentes en el mundo, “Los totalitarismos blandos, Podemos, nacionalistas y otros enemigos de la democracia”   En él acierta con el diagnóstico, y también con el tratamiento. Gonzalo Fernández de la Mora hace tres décadas ya anunció esta crisis sistémica en el orden político con “El crepúsculo de las ideologías”. De ahí vienen todos los males, pues a la renuncia al pensamiento, a la filosofía política, se añade el vacío intelectual en la clase política, y por tanto la ausencia de rumbo, de horizontes y de objetivos que vayan más allá al de “qué hay de lo mío”.

Las ideologías permiten elaborar proyectos de futuro, diseñar nuevos órdenes políticos y sociales, establecer el orden de prioridades que se derivan de una taxonomía axiológica, en definitiva, qué modelo de mundo, de humanidad, queremos en un contexto de fuerte convulsión sociológica, de principios y valores. Y para ello se requiere plantearse qué papel ha de desempeñar cada hombre y cada mujer en el mundo, cuál ha de ser la interrelación de cada individuo con la naturaleza, qué principios han de guiar el orden jurídico, cuáles son los atributos que han de adornar la dignidad humana; es decir, la cultura antropológica que ha de primar, los principios en el orden filosófico que han de dar la trama a nuestra organización política y social. Demasiado pedir para quienes solamente ven el lado práctico de las cosas inmediatas y el poder como herramienta para someter a los que piensan de forma diferente.

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Santiago Trancón – Dignificar la política

La política. Nadie habla bien de ella. Es una actividad tan despreciada como despreciable. Hecha (y henchida) de mentiras, engaños, traiciones, ambiciones infames. Compendio de todo lo ruin, abyecto, depravado y aborrecible. Así nos la hacen ver y sentir la mayoría de los políticos. Dan pruebas de ello cada día. Sin embargo, ¡oh paradoja!, los necesitamos, los apoyamos, los votamos. Algunos, incluso, los admiran y envidian. Lo más llamativo es ver a políticos hablar mal de la política y los políticos. Escuchen a algunos dirigentes de Podemos. Dan por supuesto que ellos no son políticos porque son distintos. No pertenecen a esa casta de malditos bastardos.

Recuerdo aquello de Franco: “Haga como yo, no se meta en política”. Trump también ha dicho que él no era político ni aspiraba a serlo. “La política es sucia”, ha sentenciado. Cuando se exhibe tan descarada muestra de cinismo lo que queda en entredicho no es la naturaleza de la política, sino la democracia. Lo que estorba no es la política, sino la política democrática, el control democrático de la política. ¿Pero es inevitablemente inmunda y perversa la política?

Aclaremos el concepto. En sentido estricto, política es todo lo que hacen los políticos: establecen leyes, toman acuerdos, ejecutan decisiones, controlan su cumplimiento. En una democracia, todo esto se lleva a cabo por delegación, mediante partidos, votaciones y elecciones. El objetivo es ordenar y controlar la vida en común, las relaciones sociales y la distribución de bienes y servicios. Algo imprescindible para que una sociedad funcione.

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Santiago Trancón – La democracia del 50%

El mayor error de la Transición fue suponer que con cambiar las estructuras políticas generales (partidos, elecciones, Parlamento…) y redactar una Constitución, ya teníamos un sistema democrático. Nadie se preocupó por construir un sólido entramado de instituciones democráticas, imprescindible para el buen funcionamiento de un Estado democrático. Tampoco se pensó en la necesidad de llevar a cabo una labor general de educación política y democrática. El resultado ha sido que, desde el inicio, nuestra democracia ha funcionado mal y, con el paso del tiempo, sus carencias y anomalías han ido en aumento.

Nadie quiso reflexionar sobre un principio básico: que no hay democracia sin demócratas. Y que nadie nace demócrata. A la muerte de Franco podría haber muchos antifranquistas, pero había muy pocos demócratas. Con el tiempo se vio que el problema no era la pervivencia de franquistas antidemócratas, ni siquiera el llamado “franquismo sociológico” (destinado a desaparecer), sino la escasez de demócratas convencidos. Hoy el problema incluso se ha agudizado. La degradación, deterioro y debilitamiento de la democracia se extiende a todos los ámbitos.

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