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Andrés Parra – La fuerza extrema sobre las tesis medias

Dado un conflicto determinado en el seno de una sociedad democrática que alcanza un grado máximo de reivindicación frente al sistema, no se moverá apenas si no existen extremos coadyuvantes que actúen en el sentido de esa reivindicación. La reivindicación nacionalista catalana satisface las condiciones que se requieren para que el sistema democrático español se muestre inquieto y llegue a considerar como un desafío ese conflicto, una vez alcanzado ese grado máximo. Un grado máximo que, por fuerza, implica un reparto del poder político sustancialmente diferente de las estructuras que materializan ese poder, es decir, en el Estado.

Esas condiciones de reivindicación son las de haber sido mantenidas en el tiempo, de haberse incrementado en intensidad y objetivos y de haber ampliado su base social de apoyo. Todas las ha satisfecho de forma programada, en mayor o menor número, consciente o inconscientemente, el nacionalismo catalán hasta llegar al techo máximo de la reivindicación expresada en 46 exigencias planteadas por Carles Puigdemont en abril de 2016.

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Andrés Parra – Una adventicia democracia

En los tratados de Histología y Anatomía se describe a las membranas adventicias como tejidos de soporte que mantienen la localización de órganos tan importantes como el intestino, el corazón o el cerebro. Desde luego, las funciones de estas tres vísceras claves se haya comprometida cuando se desarrollan procesos patológicos en sus respectivas adventicias, el peritoneo, el pericardio y las meninges.

De manera similar a nuestra organización biológica las comunidades humanas estructuran social y políticamente sus funciones a través de órganos que en las sociedades democráticas se recubren de membranas adventicias que soportan y mantienen la localización de las tres vísceras claves de la calidad humanitaria: el instinto materializado en las tripas, el sentimiento que brota del corazón y la razón que emana del cerebro.

La política ha de tener muy en cuenta estas tres vísceras dimanantes que, a la postre, son por las que se mueven los humanos y, sobre todo, los humanos ciudadanos. Cuando las cosas no van bien y se inician procesos patológicos en estos órganos son las membranas adventicias fuente muy estimable de información. Últimamente, y hace ya bastante últimamente, las cosas no van demasiado bien en nuestros órganos políticos primordiales dimanantes de lo que consideramos salud democrática. No es un misterio la casuística pero se aparece como terriblemente compleja contribuyendo a enturbiar nuestro juicio y diagnóstico de las profilaxis a seguir para curar el enfermo cuerpo social y político español.

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