Etiqueta: Ernesto Ladrón de Guevara

Ernesto Ladrón de Guevara – El poder del lenguaje para modelar el pensamiento

Quien controla los mecanismos ocultos del lenguaje domina el poder de manejar a las comunidades humanas. El filólogo judío Victor Klemperer, víctima de la persecución nazi, describía estos procesos totalitarios de control mental en su obra “La lengua en el III Reich”, de la misma manera que lo insinúa Orwell en su novela “1984”.

Este control puede instrumentarse a través de la deformación del sentido semántico de las palabras, dándoles una connotación negativa o peyorativa. O bien modificando el código ordinario en el que se expresan las personas, haciendo un “lavado cultural” mediante el cambio de los usos naturales en los que se comunican, o pasándoles a otros códigos que de forma artificial transforman los significados a través de la sustitución de los significantes.

Me ha ocurrido uno de estos días. Formé un grupo de wasap con unos amigos de una sociedad en la que participo para darles la posibilidad de adquirir   unas participaciones de lotería de Navidad de “Hablamos Español”, Asociación que pretende mediante el impulso de una Iniciativa Legislativa Popular la defensa de los castellanohablantes sin menoscabo del resto de lenguas de España…

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Ernesto Ladrón de Guevara – Cuanto peor, mejor

Tenía en cartera escribir el segundo acto que da continuidad al artículo anterior, pero voy a hacer un inciso esta semana con una valoración de un aspecto nada irrelevante del auto judicial que abre el procesamiento del gobierno sedicioso catalán suspendido en virtud de la aplicación del artículo 155 de la Constitución Española.

El aspecto concreto que voy a comentar, de dicho auto, tiene una trascendencia y significación tan fundamental que a mi juicio contextualiza y explica todas las imputaciones que subsiguen a lo largo del auto. Es fundamental tener como contexto del auto esas líneas redactadas por la juez, pues son de tal relieve y gravedad que no pueden escapar a los ojos de ningún observador imparcial propio del ámbito jurídico o externo, tanto por su claridad expositiva como por su valor incriminatorio. No me he resistido a la tentación de redactar esta interpretación que a continuación expongo.

La Juez de la Audiencia Nacional Carmen Lamela ha imputado y privado provisionalmente de libertad a los miembros del Gobierno secesionista, a la espera de la extradición del presidente y los consejeros presuntamente huidos.  Este hecho ha provocado la falaz acusación al Estado de un encausamiento político contra los sediciosos. Como no podía ser de otra manera la alcaldesa de Barcelona no pierde ocasión para poner en solfa las resoluciones judiciales. Hay que preguntarse en qué manos se encuentra una ciudad tan importante como Barcelona cuando se permiten expresiones de su más alta mandataria que sojuzgan las actuaciones derivadas del Estado de Derecho. Yo si fuera contribuyente de la ciudad condal pondría en cuestión las decisiones de la edil que lejos de gobernar bien los intereses de los barceloneses se mete en camisa de once varas que son ajenas al mandato consistorial, incitando a la contestación a las instituciones del Estado.

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Ernesto Ladrón de Guevara – Dramática crisis del estado constitucional

El problema fundamental de la situación creada por la pantomima de referéndum de ayer, y de no haberlo atajado previamente con la asunción de todas las atribuciones conferidas a una Generalitat golpista, no es tanto las jornadas que se nos avecinan de proclamación unilateral de independencia, sino la propia crisis de los restos exiguos que quedaban del Estado Constitucional. En el peor de los casos, si sucediera finalmente la separación de Cataluña,  la descomposición de España no habría forma de pararla y estaríamos abocados a consecuencias imprevisibles, incluida la guerra. Algunos me llamarán alarmista, pero estas cosas sabemos cómo empiezan pero no como acaban. Lo hemos visto tanto en nuestra historia no hace mucho (70 años en términos históricos es anteayer) y lo hemos comprobado en la guerra de Yugoslavia.

Y desgraciadamente, esta situación se ha generado en el peor de los momentos en cuanto a la composición de los órganos de representación popular en el Congreso y en el Senado. Con un Podemos antisistema que trata de derrumbar el régimen nacido en 1978 y que es la marca blanca de Bildu en el Estado, con una serie de grupúsculos de todo color de carácter segregacionista que niegan a España, con un Partido Socialista que ha olvidado sus errores de los años treinta y que tiende a repetirlos de una forma mimética, cuyo líder abandona la idea de la España constitucional y sobrepone sus ambiciones personales a la estabilidad de su país;  con un PP acorralado cuyo líder y presidente del Gobierno actúa como un personaje noqueado, sin saber bien en qué lugar del ring ponerse para evitar el puñetazo final. En este contexto se está produciendo la tormenta perfecta cuya salida es realmente complicada y no sabemos bien las nefastas consecuencias a las que nos vamos a ver abocados todos los españoles.

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Ernesto Ladrón de Guevara – Ingeniería social y totalitarismo blando

El término totalitarismo blando ha sido acuñado por Iñaki Ezkerra en su magnífico libro, necesario para entender las convulsiones presentes en el mundo, “Los totalitarismos blandos, Podemos, nacionalistas y otros enemigos de la democracia”   En él acierta con el diagnóstico, y también con el tratamiento. Gonzalo Fernández de la Mora hace tres décadas ya anunció esta crisis sistémica en el orden político con “El crepúsculo de las ideologías”. De ahí vienen todos los males, pues a la renuncia al pensamiento, a la filosofía política, se añade el vacío intelectual en la clase política, y por tanto la ausencia de rumbo, de horizontes y de objetivos que vayan más allá al de “qué hay de lo mío”.

Las ideologías permiten elaborar proyectos de futuro, diseñar nuevos órdenes políticos y sociales, establecer el orden de prioridades que se derivan de una taxonomía axiológica, en definitiva, qué modelo de mundo, de humanidad, queremos en un contexto de fuerte convulsión sociológica, de principios y valores. Y para ello se requiere plantearse qué papel ha de desempeñar cada hombre y cada mujer en el mundo, cuál ha de ser la interrelación de cada individuo con la naturaleza, qué principios han de guiar el orden jurídico, cuáles son los atributos que han de adornar la dignidad humana; es decir, la cultura antropológica que ha de primar, los principios en el orden filosófico que han de dar la trama a nuestra organización política y social. Demasiado pedir para quienes solamente ven el lado práctico de las cosas inmediatas y el poder como herramienta para someter a los que piensan de forma diferente.

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Ernesto Ladrón de Guevara – Lo que distingue al adoctrinamiento de la educación

Todo indica que se va por el camino de reconocer que los nacionalismos adoctrinan, no educan. La diferencia entre adoctrinamiento y educación se basa en que el primero trata al individuo como un objeto o engranaje al servicio de una ideología totalitaria y el segundo busca el logro de personas autosuficientes, autodefinidas y capaces de regir sus propios destinos individuales. Entre uno y otro concepto hay un abismo, pues el primero no respeta los derechos humanos, y el segundo, sí. El primero es autoritario en su germen y el segundo es democrático y respetuoso con la naturaleza humana. Es lo que separa la idea de persona de la idea de sujeto alienado sin capacidad de pensamiento propio.

Pues bien, estos días el término adoctrinamiento se ha extendido como una mancha de aceite por todos los medios de comunicación y lo usan asociaciones y partidos que están contra la manipulación de los contenidos curriculares al servicio de los fines nacionalistas allí donde hay tensiones separatistas. Hace unos meses, era impensable el uso mediático de este término. Se nos tildaba a los que durante décadas venimos calificando como adoctrinamiento lo que está ocurriendo sobre todo en Cataluña y País Vasco como si fuéramos unos exagerados, unos excéntricos. No hace mucho en unas jornadas en las que fui ponente en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo denunciando la vulneración de los derechos del niño con pruebas palpables, y haciendo un repaso de las evidencias que mostraban el adoctrinamiento en la escuela, uno de los ponentes que estaba de oyente me llamó de todo menos bonito.

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