Mes: enero 2017

Dividir para dominar

Dar gato por liebre, oropel por oro. Confundir churras con merinas (unas dan leche, otras lana), el culo con las témporas, la velocidad con el tocino. Es llamativa la abundancia proverbial con que nuestro idioma nos alerta de un fenómeno tan reiterado como el confundir cosas que nada tienen que ver entre sí, aunque a veces se parezcan. Sigo sorprendiéndome de los artilugios de la mente, cómo se inclina siempre hacia lo fácil, lo simple, lo que le sirve a uno para identificarse con un grupo o una causa que le redima de sus miedos, su ansiedad o la necesidad de sentirse importante. Es un mecanismo de simplificación dogmática ante el que poco pueden hacer todas las prevenciones del refranero.

Sí, me sorprende cómo hoy tanta gente se traga con tanta facilidad los nuevos dogmas y tópicos, engañifas y señuelos, toda la basura mental con que el ‘sistema’ (o sea, las estructuras básicas de poder y dominación) va renovando sus instrumentos ideológicos y de control de las emociones, su capacidad de manipulación de la información y el flujo de las protestas, volviendo ineficaz toda resistencia y oposición. El mayor logro del capitalismo actual (podría ser otro, pero este es el que tenemos) ha sido comprender que, para sus fines, nada más eficaz que dominar las conciencias, influir en el estado mental de la mayoría. Y para lograrlo, poco importa quién lo haga ni el contenido de las ideas, principios o valores que defienda.

Haz click aquí para leer el resto del artículo

El burka digital

Siete décadas de prosperidad y paz nos están dejando sin defensas. Me refiero a los ciudadanos de las sociedades del bienestar, al primer mundo. Nos han ocultado el abismo. Hemos perdido pie, y aún no nos hemos dado cuenta. Ni siquiera sabemos nadar. ¿Para qué, si nos hemos acostumbrado a creer que la tecla retorno forma parte de nuestra naturaleza?

Los mensajes son inquietantes, pero no nos inquietamos: Donald Trump pretende imponer aranceles raciales y comerciales, y quiere levantar muros con el lenguaje bronco del totalitarismo. En defensa del campanario. Como siempre. Se abraza a Putin, jalea el Brexit británico y alienta a Marine Le Pen para que haga lo propio. ¿Qué quedaría del sueño de unos Estados Unidos de Europa tras ese retorno al nacionalismo de siempre? O por ser más concreto, ¿en qué quedará la UE si Marine Le Pen llega al Elíseo y reniega del euro?

Tenemos placas tectónicas bajo nuestros pies y sólo reparamos cuando tiembla Italia y se desmoronan sus pueblos. Hemos olvidado pronto a Heráclito: “Todo cambia y nada permanece”.

Lee el resto del artículo haciendo click aquí

Pablo Errejón contra Íñigo Iglesias

Se pelean, se besan, se atacan, se abrazan. El periodismo de corral (casi todo) se entrega con obsesión patológica a contarnos el enfrentamiento entre estos dos gallos y yo, harto de tanto cacareo, me propuse conocer de primera mano la divergencia, el choque, el drama shakespeariano, versión deluxe (que quiere decir distinguida, de lujo). He dedicado unas horas a leer los documentos que cada uno de los contrincantes ha ofrecido a la consideración del pueblo y, confiésolo, la decepción ha sido irremediable.

Iba con mi mejor disposición intelectual, porque soy fatalmente racional y curioso, y eso obliga a apartar prejuicios y fobias para colocar la reflexión en el centro del debate (del tablero, diría Íñigo). Así que hablo con fundamento y propiedad (yo soy uno de los de abajo, y seguramente uno de los pocos que ha leído de abajo arriba los documentos en disputa) y les ofrezco mi valoración para ahorrarles el esfuerzo (¡lo es!) de leerlos y analizarlos. Mi conclusión es que son como dos que van por la misma carretera y empiezan a adelantarse uno a otro: ahora me pasas, ahora te paso yo, etc.

Lee el resto del artículo haciendo click aquí

Entrañable “gilipollas”

He escuchado con entrañable condescendencia la entrevista que le ha realizado TV3 a Toni Martín Iglesias, dirigente del PP andaluz, tras colgar en su Facebook que se siente “gilipollas”, después de pasar unos días de vacaciones en Gerona, por haberse tragado los estereotipos sobre Cataluña.

¡Alma de cántaro! Producen ternura y cierta desazón sus ganas de agradar. ¿Qué ganso de 50 años, político profesional, con cargo de responsabilidad en el PP, puede haber pasado toda su vida sin reparar en que en Cataluña no se comían a los niños crudos?

No es una pregunta menor, es la tragedia de nuestro tiempo. Nos dirigen indocumentados, inútiles, y toda clase de acomplejados y traficantes de penas.

No es que el pepero Toni Martín se haya dado cuenta después de 50 años de que en Cataluña hay gente amable, que atiende bien a los visitantes y hace carantoñas a sus hijos, es que el lumbreras se ha pasado 50 años confundiendo Cataluña con los nacionalistas.

Lee el resto del artículo haciendo click aquí

Posverdad y mentira

La palabra del año. En el trapicheo de las modas, faltaba la moda de las palabras de moda. Ésta ha ganado el concurso de Miss Palabra. Pues aprovechemos el momento antes de que se pase de moda. El destino de todas las palabras ‘post’ es efímero. Le pasó a la postmodernidad. Después de algo tiene que venir algo, aunque sea la nada. Por ejemplo, ‘post mortem’ o ‘post coitum’, que suenan mejor en latin. Posverdad también suena mejor que ‘post-truth’, pero pierde en la traducción esa referencia a «the real facts about a situation», la realidad de los hechos, significado que se ha ido diluyendo en nuestro concepto de verdad. Quizás por eso no llega a cuajar la palabra entre nosotros, porque aquí ya hace mucho que nos hemos inventado la posverdad y hasta la posmentira. Me explico.

El impacto del término ‘post-truth’ nace de descubrir que la política no necesita argumentar ni convencer con la verdad de los hechos, sino que los puede inventar y tener el mismo éxito. Así lo ha demostrado Trump, asesorado por Putin, que ha empezado a usar las falsas noticias como una nueva arma de destrucción masiva de sus adversarios.

Lee el resto del artículo haciendo click aquí

Un fantasma recorre el mundo: el retorno al miedo. Sus síntomas aparecen con el Brexit, el triunfo impensable de Trump, o la vuelta de la ultraderecha a Europa como respuesta al fenómeno de la inmigración y del terrorismo indiscriminado yihadista. Todos tienen en común un aliado intelectual: el buenismo. O si quieren, la mirada asustadiza de una vanguardia intelectual occidental que encontró en el rechazo al nazismo alemán la nueva referencia del diablo, la marca del mal. Con una ventaja sobre la mala conciencia judeo-cristiana: su hegemonía era interclasista, transversal, capaz de trascender los modelos religiosos. El nuevo paradigma se afianzó con el sistema democrático, la exquisitez intelectual como forma, la tolerancia, el rechazo al etnocentrismo y los derechos humanos.

Lee el resto del artículo haciendo click aquí

Una mirada locoglobal

Pero casi acto seguido me viene a la mente ese titular de La Vanguardia que es una lección condensada de todo lo que podemos denunciar del independentismo, en este caso auspiciado por un tal Godó, el grande de España más subvencionado, vergüenza de toda la aristocracia residual ibérica. “Catalunya sólo se lleva un pellizco del botín de Madrid”, titulaba a toda página el resultado del sorteo de Navidad. He escrito tanto para combatir a los secesionistas antidemócratas que este titular me ahorra tejer ningún hilo explicativo. Este es un buen ejemplo de esos hechos significativos que sustituyen a la bandada de murciélagos.

Lee el resto del artículo haciendo click aquí