Un fantasma recorre el mundo: el retorno al miedo. Sus síntomas aparecen con el Brexit, el triunfo impensable de Trump, o la vuelta de la ultraderecha a Europa como respuesta al fenómeno de la inmigración y del terrorismo indiscriminado yihadista. Todos tienen en común un aliado intelectual: el buenismo. O si quieren, la mirada asustadiza de una vanguardia intelectual occidental que encontró en el rechazo al nazismo alemán la nueva referencia del diablo, la marca del mal. Con una ventaja sobre la mala conciencia judeo-cristiana: su hegemonía era interclasista, transversal, capaz de trascender los modelos religiosos. El nuevo paradigma se afianzó con el sistema democrático, la exquisitez intelectual como forma, la tolerancia, el rechazo al etnocentrismo y los derechos humanos.

Lee el resto del artículo haciendo click aquí