Autor: Javi Torres Serra

Plataforma Ahora y dCIDE abren negociaciones para construir una alternativa de izquierdas no nacionalista

La semana pasada se reunieron en Madrid representantes del partido Centro Izquierda de España (dCIDE) y de Plataforma Ahora. En la reunión, acordaron iniciar el camino que pudiera llevar a una confluencia, unión o integración de las dos organizaciones.

En esta línea, Antonio Robles, de dCIDE, y Gorka Maneiro, de Plataforma Ahora, afirman que “desde las dos organizaciones constatamos que compartimos ideas políticas similares, especialmente la necesidad de impulsar una izquierda renovada que defienda la unidad cívica de España y pueda ser alternativa a corruptos y recortadores sociales pero también a los nacionalistas que quieren romper España. Pensamos que la izquierda oficial actual no cumple ese papel que consideramos indispensable; más bien al contrario, la izquierda hoy dominante se ha puesto al servicio de los intereses nacionalistas, poniendo en peligro la unidad de España y la propia pervivencia del Estado democrático”.

“Las elecciones del pasado día 21 han demostrado que cuando las izquierdas juegan a ser nacionalistas, como lo ha hecho en Cataluña, los ciudadanos acaban dándoles la espalda y la nación entera sufre las consecuencias”.

Tanto Plataforma Ahora como dCIDE se muestran optimistas, “sabedores del momento histórico que vivimos”. Por todo esto, han fijado un plazo aproximado de un mes para completar dichas conversaciones, “tiempo breve pero suficiente para clarificar el camino que hemos de emprender en el futuro inmediato”. Añaden que “en caso de llegar a un acuerdo, el proceso que se hubiera acordado se pondría en marcha para desarrollarse en los términos y plazos que se hubieran pactado”.

Ambas organizaciones creen necesario “impulsar una alternativa política ubicada en la izquierda cívica, no dogmática ni sectaria, que reivindique la socialdemocracia y la justicia social, el Estado del Bienestar, las políticas sociales y medidas de regeneración democrática; al mismo tiempo, la defensa radical de la igualdad y la unidad de España; un proyecto caracterizado por la defensa del progreso, la justicia social y la igualdad que ilusione a todos los españoles”.

Ambas organizaciones señalan que “todo ello nos obliga a aunar esfuerzos y abrir el camino para sumar fuerzas y responder así a un sector muy amplio de la sociedad española, que no encuentra hoy ninguna fuerza política de esas características que responda a sus intereses e inquietudes. Creemos, además, que un acuerdo entre ambas organizaciones sería muy bien recibido por las personas que comparten y simpatizan con nuestras propuestas. Y habríamos constituido una referencia con efecto llamada a nuevas incorporaciones”.

Por todo esto, Plataforma Ahora y dCIDE han iniciado conversaciones para explorar la posibilidad de colaboración y/o integración de ambas organizaciones.

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Antonio Robles – Iceta y el supremacismo catalanista

Miquel Iceta no contempla la posibilidad de que Inés Arrimadas llegue a ser presidente de la Generalidad: “O el presidente soy yo o lo es un independentista”.

Tras la contundencia de la afirmación se evidencia, por una parte, la falta de una izquierda no nacionalista capaz de ampliar el perímetro electoral del constitucionalismo, y por otra, esconde un tufo supremacista impresentable.

1.NECESIDAD DE UNA IZQUIERDA NO NACIONALISTA.

¿Qué evidencia la afirmación de Iceta cuando asevera, que de ganar los constitucionalistas sólo él puede ser presidente? Evidencia que en Cataluña sólo puede ser presidente de la Generalidad un catalanista. Si Cs y el PPC no lo son, o no se declaran como tal, ni uno ni otro podrían encabezar un Gobierno de la Generalidad si por si solos carecieran de mayoría parlamentaria. Aun cuando Inés Arrimadas pudiera llegar a ganar las elecciones, o ser la más votada de los tres partidos constitucionalistas en liza (PPC, Cs y PSC). Tales consecuencias, deducidas de la afirmación de Iceta, demuestran que el catalanismo es clasismo, y el líder del PSC participa de forma natural de esa herencia supremacista por el mero hecho de formar parte de la atmósfera catalanista.

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Santiago Trancón – Nación y Estado

Nación y Estado son conceptos distintos, pero inseparables. A los conceptos hay que pedirles precisión, sobre todo a los conceptos políticos. Precisión significa que podemos atribuirles rasgos semánticos con que diferenciarlos de otros conceptos afines. Toda discusión debe empezar por precisar los conceptos. Si no se comparte el significado de las palabras es imposible confrontar enunciados o juicios. Conceptos precisos para expresar ideas claras: exíjaselo usted a los políticos, tertulianos y periodistas. Es la prueba del algodón: verá enseguida quién no sabe de lo que habla, quién engaña y quién, aun sabiendo que engaña, sigue engañando. Ejemplo: pregunte a Pedro Sánchez, a Iceta o a Iglesias por la “plurinacionalidad”. O más sencillo: ¿qué es para usted una nación?

Hablamos de nación política, que hoy es el único sentido que nos interesa. Dejemos de lado, para no confundir, la noción romántica de “nación cultural”, “étnica” o “lingüística”. Digo que nación es una forma de agrupación social. Los hombres somos seres sociales, no vivimos aislados, sino formando grupos. El primer grupo es la familia, basada en la consanguinidad y el parentesco. Luego hay otros, unos inclusivos y otros excluyentes, como el clan, la tribu, la etnia o cualquiera de las muchas  agrupaciones que hoy existen, desde una Iglesia a un club deportivo.

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Antonio Robles – La anomalía catalana

Inés Arrimadas: “Cs es el único partido que puede derrotar al secesionismo el 21-D“. Es posible, incluso probable. La cuestión no está en derrotar al secesionismo el 21-D, sino en derrotarlo a partir del 21-D. Y por las declaraciones que acaba de hacer Miquel Iceta pidiendo el indulto cautelar para los golpistas del 1-O, nada hace prever que tal empresa sea posible.

Si la declaración de principios que el PSC hizo al inicio de campaña prometiendo todas las reivindicaciones históricas del nacionalismo que nos han traído hasta aquí (modelo de escola catalana, relaciones bilaterales, condonación de la deuda, federalismo asimétrico, modelo de financiación similar al concierto y el cupo vascos, agencia tributaria propia, anulación de la sentencia constitucional sobre el actual estatuto para disponer de un TSJC como última instancia judicial… plurinacionalidad, monolingüismo institucional en Cataluña y multilingüismo para el resto de España), ¿qué acuerdo para formar Gobierno saldría del triunfo del bloque constitucionalista? Con estos mimbres, ¿qué derrota podría infligir Cs al secesionismo a partir del 21-D? ¿Cómo podría garantizar Cs los derechos civiles de todos los catalanes y restaurar la democracia en Cataluña?

Una vez más, la anomalía catalana nos recuerda el error o la renuncia de Cs a sus principios fundacionales al optar por suplantar al PP en lugar de acabar con la complicidad histórica de la izquierda con el nacionalismo, verdadera causa sociopolítica de la hegemonía moral de éste. Sin el concurso de la izquierda en general y del PSC en particular, nunca hubieran prosperado en política personajes esperpénticos como los que encabezan esta berrea flamenca.

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Santiago Trancón – El monotema independentista

Muchos están hartos del monotema. Por supuesto, se refieren a Cataluña y la matraca independentista. Lo de matraca lo ha puesto en circulación ese acompañante de celda de Jordi Sánchez -el filoterrorista cabecilla de la ANC-, que no soporta más la tabarra del iluminado que, ni aún en la cárcel (o sea, ni debajo del agua), puede olvidarse por un momento de la causa independentista y necesita hablar de ello hasta con las paredes, patología que deberá recoger la próxima edición de DSM. Lo calificó el penado de doble castigo, y creo que debería pedir, por ello, reducción de condena. No tener otra causa en la vida, ni siquiera poder rezar y hablar con Dios, como hace Junqueras durante las largas horas de vacío claustral, debe de ser una pesada carga. Carga y causa incausada y mágica, porque se remonta al paleolítico, donde los enemigos ni siquiera sabían hablar catalán. Ya se sabe que Cataluña es obra de Dios, no de los hombres, y así lo predicó Torras i Bages, aquel obispo trabucaire de mucho fuste.

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Pedro Insua – La mentira del franquismo y las lenguas

La acción represora del franquismo sobre el uso de las lenguas regionales es una de las mentiras más flagrantes y reiteradas de las que se ha valido el nacionalismo fragmentario para tratar de blindar su acción legisladora autonómica y poder así, con esa excusa, hacer y deshacer a voluntad en su ámbito regional correspondiente (estatutos, leyes de normalización lingüística, etc.). Una (presunta) represión la franquista que buscaba, al parecer, la imposición de la lengua española (castellana) sobre el resto de lenguas peninsulares, suponiendo ello, naturalmente, un retroceso injusto para las lenguas vernáculas, propias de cada región, que acaban siendo conducidas finalmente a la anormalidad (reducidas, se dice, a un uso clandestino, con hablantes despreciados, multados, encarcelados, incluso fusilados, se llega a decir, por el simple hecho de hablar en una lengua regional).

Esta represión ha valido pues, así en Galicia, como en Cataluña, en el País Vasco, etc., para justificar una legislación en sentido contrario, contrario a esa fantástica represión, buscando ahora normalizar, es decir, compensar y reequilibrar el uso de ese idioma propio por los cauces que, se supone, llevaría en cada región si no fuera por esa imposición política centralizadora del castellano. La lengua castellana, al transformarse en español, de un modo artificioso, forzado, violento en fin, ha invadido ámbitos que no le correspondían, ya ocupados por otras lenguas, siendo necesario ahora, incluso perentorio, compensar ese desajuste y devolver cada lengua a su lugar natural correspondiente.

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Antonio Robles – Cuando cualquier opción es derrota

Mientras el reality show Puigdemont sigue su curso y el delito penal de fondo se sustituye por enredos de visillo en tertulias televisivas, es preciso no dejarse arrastrar por la euforia ante la posibilidad histórica de que los partidos constitucionalistas den un vuelco electoral y puedan formar el primer Gobierno no nacionalista desde la reinstauración de la democracia.

El escenario que nos aguarda el día 21 no puede ser más desolador. A pesar de las manifestaciones constitucionalistas del 8 y el 29 de octubre, a pesar del declive de la hegemonía moral del nacionalismo, y de las encuestas, ninguna de las opciones que surjan de esas elecciones será buena.

Sobra decir que el peor escenario de los posibles es la formación de un Gobierno secesionista, con o sin la participación del partido de los comunes de Inmaculada Colau. ¿Pero la formación de un Gobierno constitucionalista, PSC, Cs, y PP, sería el fin del nacionalcatalanismo? En sus apariencias y formas, parecerá; en sus contenidos, consolidará el programa de exclusión cultural y lingüística e impondrá un federalismo asimétrico en lo económico, en lo judicial, en lo nacional y en lo judicial. No lo digo yo, lo pretende llevar a cabo Miquel Iceta.

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Exiliados por no hablar catalán: «No nos fuimos por cobardía, sino por impotencia»

Son las víctimas silenciadas de la «dictadura del catalán». Su lucha no la han librado en el Parlament ni en los tribunales sino en las aulas, donde desde los años ochenta, con la llegada al Govern del expresidente Jordi Pujol, «los soberanistas han jugado su gran baza para imponer una realidad nacional excluyente».

Varios profesores que se han visto forzados a abandonar Cataluña por oponerse al plan de los nacionalistas de catalanizar la enseñanza relatan a ABC cómo fueron «sus duros años en la trinchera educativa».

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Antonio Robles – La inquietante sombra de las mentiras nacionalistas

Las mentiras del nacionalismo son ya tan burdas que empezamos a perder el trasfondo infeccioso que ocultan. Nunca antes una mentira sobreactuada como la de Marta Rovira, nos ha dicho tanto. Aunque nadie de su bando parece percibirlo.

Reparen en el conjunto de sus declaraciones, no se queden en el titular: “Violencia extrema con muertos en la calle (…) el Estado nos decía eso, que habría sangre”. Vean el vídeo entero, el desgarro, la convicción de la amenaza. En esa realidad paralela se destila la ficción de su educación sentimental y su visión moral de la política. No solo de ella, también del propio Puigdemont, el encarcelado Juntroleras, o cualquiera de sus seguidores. Todos rezuman la misma educación emocional, base y guía de su empecinamiento.

Proyectan sus miedos sin reparar que están haciendo strictis mental. De tanto vivir de los miedos de una España franquista desaparecida hace más de 40 años, han acabado creyendo que siguen viviendo en plena represión franquista. Lo hemos dicho muchas veces, no saben vivir sin Franco.

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Antonio Robles – Cuponazos y oportunistas

Es desolador comprobar cómo cada sesión parlamentaria se convierte en una reyerta identitaria. Por cualquier tema y en toda circunstancia. La última, a costa del cupo vasco.

En cada lance, en cada gresca, aparece de fondo el gozne de la riña: el sistema autonómico. Puede que la Transición consagrara la organización territorial de España con la mejor de las voluntades; puede que se creyera en los años de entusiasmo democrático que el sistema autonómico había logrado zanjar todas las disputas territoriales; puede que la bonanza económica surgida tras la entrada en la Comunidad Europea, que se reflejó en nuestras infraestructuras y ciudades, creara la convicción de que había sido fruto directo de la descentralización autonómica. Puede, ¿por qué no? Aunque quizá ese mismo entusiasmo democrático podría haber creado la misma riqueza, o más, con un Estado centralizado como lo es el francés. No lo sabemos, pero de lo que empezamos a estar seguros es de que la filosofía política que parió el sistema autonómico está mostrando su incapacidad para cohesionar territorialmente España, y a medida que se afianzan los agravios muestra su rostro más cainita y se convierte en una fábrica de independentistas.

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Ernesto Ladrón de Guevara – El poder del lenguaje para modelar el pensamiento

Quien controla los mecanismos ocultos del lenguaje domina el poder de manejar a las comunidades humanas. El filólogo judío Victor Klemperer, víctima de la persecución nazi, describía estos procesos totalitarios de control mental en su obra “La lengua en el III Reich”, de la misma manera que lo insinúa Orwell en su novela “1984”.

Este control puede instrumentarse a través de la deformación del sentido semántico de las palabras, dándoles una connotación negativa o peyorativa. O bien modificando el código ordinario en el que se expresan las personas, haciendo un “lavado cultural” mediante el cambio de los usos naturales en los que se comunican, o pasándoles a otros códigos que de forma artificial transforman los significados a través de la sustitución de los significantes.

Me ha ocurrido uno de estos días. Formé un grupo de wasap con unos amigos de una sociedad en la que participo para darles la posibilidad de adquirir   unas participaciones de lotería de Navidad de “Hablamos Español”, Asociación que pretende mediante el impulso de una Iniciativa Legislativa Popular la defensa de los castellanohablantes sin menoscabo del resto de lenguas de España…

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Santiago Trancón – Banalizar el sufrimiento

El dolor. El sufrimiento. El abatimiento. La desesperación. La angustia. El desmoronamiento. El miedo. El desgarro. El ahogo. La indefensión. La impotencia. La rabia. El odio. El desánimo. La depresión. La amargura. La humillación. El desprecio. La pobreza. La enfermedad. La desgracia. La pena.

Sentimientos. ¿Quién puede medir, contar, describir, valorar el sufrimiento diario de los millones de personas que viven a nuestro alrededor? Me refiero al sufrimiento cuyo origen no es el azar, ni el destino, ni el que procede de lo incontrolable de la naturaleza o de nuestra propia fragilidad física, sino al causado por otros seres humanos, que es la mayor fuente de dolor y sufrimiento que padecemos.

La indiferencia, el desprecio, la traición, el engaño, el rechazo, el insulto, el ignorar, borrar o negar las consecuencias de nuestros actos, o sea, todo el dolor que provocan, la cadena imparable de sufrimiento que una decisión u otra puede causar en los demás; tener en cuenta esa variable decisiva que determina el valor de nuestros actos (el grado y la cantidad de sufrimiento que podemos causar a los demás), debería ser un principio siempre presente en nuestra vida, algo que habría de aprenderse a valorar en la escuela, un aprendizaje básico.

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Antonio Robles – Ni un duro del Parlament para la pensión de Forcadell

Según las reglas del Parlamento de Cataluña, bastan 2 años en el cargo de presidente del mismo para cobrar una pensión vitalicia. Aparte de considerar un privilegio insultante para millones de trabajadores que han de cotizar toda una vida para cobrar una pensión de miseria, Carmen Forcadell ha desempeñado su cargo para obtener ese derecho durante el periodo que ha delinquido.

La pregunta es directa: ¿Merece tal derecho alguien que, para obtenerlo, ha delinquido durante su ejercicio? ¿Merece un privilegio alguien, cuyo periodo temporal que habilita tal derecho, coincide con el tiempo que le sirvió para planificar, desarrollar y concluir un delito de prevaricación, malversación, sedición, rebelión, y el resto de actos delictivos que actualmente están siendo juzgados por el Tribunal Supremo?

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Antonio Robles – Política e ideología en la escuela

Hay que sacar la política de las aulas“, oímos decir insistentemente estos últimos días. Puedo comprenderlo, la declaración de independencia de Cataluña ha dejado al descubierto el adoctrinamiento escolar llevado a cabo, de forma enmascarada, desde que Pujol llegó a la presidencia de la Generalidad, en 1980. Aunque casi nadie ha querido ver ni escuchar, y menos evitar. De hecho, ya hay denuncias del abuso, y los jueces han admitido a trámite la primera causa contra ocho profesores de un colegio de Seo de Urgel. Bienvenido sea, el final de la impunidad. Pero no es el adoctrinamiento sino el atolondramiento conceptual ante el problema lo que quiero remarcar hoy.

No es cuestión de sacar la política de las escuelas, sino la ideología partidista. De hecho, si los adolescentes y la sociedad en general tuvieran claros los conceptos básicos de lo que es un Estado democrático de Derecho, jamás tendrían la menor oportunidad farsantes como Puigdemont, que han vendido, en nombre de la democracia, lo que es un asalto al Estado de Derecho. Se aprovechan de la ignorancia inducida y del abuso doctrinal, que un ejército de maestros gestionan en recintos escolares convertidos en madrazas del catalanismo.

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dCIDE propone un programa de mínimos al bloque constitucionalista

Centro Izquierda de España (dCIDE) propuso a los partidos constitucionales el pasado viernes, 3 de noviembre, un programa de mínimos ante las elecciones autonómicas de Cataluña del 21 de diciembre de 2017. La propuesta de mínimos no ha prosperado en una coalición previa a las elecciones, esperemos, que al menos lo tengan como base en un pacto de gobierno si suman la mayoría el día 21, o como referencia para actuar juntos desde la oposición si los nacionalistas lograran armar la suya.

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Santiago Trancón – Decir es también hacer

Del dicho al hecho hay un trecho… muy estrecho. El lenguaje es quizás el fenómeno humano más complejo: no sólo encarna el misterio de la conciencia, el paso de la mente al cuerpo, sino que cumple tantas funciones que es muy difícil abarcarlas, analizarlas y relacionarlas entre sí. Porque el lenguaje denota, expresa, señala, revela, oculta, engaña, miente, ordena, impulsa, excita… y todo esto es hacer, que es algo más que decir. Reflexiono sobre la función y el poder del lenguaje a propósito de la extravagante teoría del tancredismo mariano, que ha introducido en el Derecho una distinción insólita: la de que sólo hay delito cuando se producen actos efectivos y probados que puedan ser considerados como tales… ¿Por quién? ¡Por el Gobierno!

Se aprobó en el Parlamento catalán una Ley de Transitoriedad y Desconexión que anulaba la Constitución, pero eso todavía no era ni delito ni nada, se podía seguir adelante hasta… ¡Hasta que esa ley produjera efectos constitutivos de delito! Rajoy pintó una línea roja en el agua y, claro, ni la tinta llegó al río. Ya con el 155 en marcha, si por él fuera, lo ideal sería seguir en punto muerto, meter un poco de ruido (no mucho) con el motor arrancado, pero sin sacarlo del aparcamiento, no sea que si salimos a la calle las turbas independentistas acaben subiéndose al capó y destrozando el coche, una imagen de humillación y violencia que vale más que mil palabras encubridoras.

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Ernesto Ladrón de Guevara – Cuanto peor, mejor

Tenía en cartera escribir el segundo acto que da continuidad al artículo anterior, pero voy a hacer un inciso esta semana con una valoración de un aspecto nada irrelevante del auto judicial que abre el procesamiento del gobierno sedicioso catalán suspendido en virtud de la aplicación del artículo 155 de la Constitución Española.

El aspecto concreto que voy a comentar, de dicho auto, tiene una trascendencia y significación tan fundamental que a mi juicio contextualiza y explica todas las imputaciones que subsiguen a lo largo del auto. Es fundamental tener como contexto del auto esas líneas redactadas por la juez, pues son de tal relieve y gravedad que no pueden escapar a los ojos de ningún observador imparcial propio del ámbito jurídico o externo, tanto por su claridad expositiva como por su valor incriminatorio. No me he resistido a la tentación de redactar esta interpretación que a continuación expongo.

La Juez de la Audiencia Nacional Carmen Lamela ha imputado y privado provisionalmente de libertad a los miembros del Gobierno secesionista, a la espera de la extradición del presidente y los consejeros presuntamente huidos.  Este hecho ha provocado la falaz acusación al Estado de un encausamiento político contra los sediciosos. Como no podía ser de otra manera la alcaldesa de Barcelona no pierde ocasión para poner en solfa las resoluciones judiciales. Hay que preguntarse en qué manos se encuentra una ciudad tan importante como Barcelona cuando se permiten expresiones de su más alta mandataria que sojuzgan las actuaciones derivadas del Estado de Derecho. Yo si fuera contribuyente de la ciudad condal pondría en cuestión las decisiones de la edil que lejos de gobernar bien los intereses de los barceloneses se mete en camisa de once varas que son ajenas al mandato consistorial, incitando a la contestación a las instituciones del Estado.

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Pau Guix – La Cataluña real sube al escenario

Estas últimas semanas la Cataluña real se ha hecho presente no sólo en dos multitudinarias manifestaciones sino a diario en las calles, en los trabajos, en los domicilios, en los bares, en los medios de comunicación, en las asociaciones, en la Administración catalana, en los colegios profesionales, en definitiva, en donde siempre había existido pero donde callaba por una ley del silencio impuesta con coacciones y bajeza moral por el omnipresente nacionalismo, esa ideología del odio, de carácter totalitario y uniformizador, que ahora debe rendir cuentas en los tribunales por rebeldía, sedición y malversación del dinero público, es decir, de los recursos de todos los catalanes y del resto de españoles que viven en mi amada tierra.

Pero si esto ha sido posible es porque una parte de la Cataluña real –al menos una pequeña parte– ya lleva mucho tiempo hablando y denunciando los horrores del nacionalseparatismo que han llevado a Cataluña a una situación económica impensable – con casi 2.000 empresas fugadas en un mes– y a una situación social de división y
fractura de la ciudadanía desconocida desde la época de la Guerra Civil Española. Vaya aquí mi homenaje a muchas personas y asociaciones que han hecho esto posible gracias a su actividad, militancia y publicaciones a lo largo de las tres últimas décadas (no los citaré porque el listado es extenso y sería injusto dejarme a una sola de ellas fuera).

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Santiago Trancón – Trampa a la vista

Quisiera escribir y aplicar mi mediana capacidad reflexiva a cualquier otra cosa. Pero ahí está, insistente, obsesiva, la realidad política que se impone con su crudeza, su tozudez, su resistencia a ser analizada. El ejercicio de la razón tiene su ritmo, sus reglas en busca de cohesión y coherencia. El ritmo de los acontecimientos es otro, sigue otras reglas que apenas podemos captar y comprender porque no responden a la misma lógica, sino a esa otra invisible, inaprensible que es “la fuerza de los hechos”.

Dicho de otro modo: la fuerza de la realidad. Tan despreciada, tan arrinconada, tan ignorada, sin embargo, ahí está, imponiendo a todo lo demás la consistencia de su propia materialidad, su dinámica interna, algo así como el movimiento de las placas tectónicas, sometidas al empuje del magma en combustión, ese fuego que late en el corazón de la Tierra.

Que la realidad, al ofrecer su resistencia, se haya convertido en nuestra última esperanza, en salvaguarda de lo más valioso que tenemos, la unidad y la convivencia, no debe hacernos olvidar hasta qué punto es frágil el equilibrio y la cohesión social, el orden y la integración que un sistema democrático como el nuestro logra establecer.

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José Antonio Llamas – Octubre Rojo

El cielo del atardecer del 21 de octubre pasado, en la ciudad de Barcelona, es rojo sangre. Las nubes, diseminadas y traslúcidas, están siendo atacadas por las llamaradas del sol que va cayendo sin remedio dentro de las fauces del mar. En el Camp Nou, el bullicio del partido del Barça-Málaga, y en el paseo de Les Corts, la manifestación en pro de la excarcelación de los ‘Jordis’ deshilachándose en una profusión de ‘esteladas’ a hombros de jóvenes y gentes de buen ver.

Desde buena mañana, cerca de allí, en una esquina de la Avenida de Madrid (casualidad) un nutrido grupo de personas, reunidas en el centro cívico Pere Quart, están fundamentando un nuevo partido político, de nombre dCIDE (Centro Izquierda De España) como refugio en sus huidas de otras formaciones (Pesoe, UPyD, Ciudadanos, y del viejo PC) Son los rojos del tardofranquismo aquel. Al menos cinco leoneses entre la representación de varias regiones, saludan al cronista y a Ana, su mujer. Miguel Barajas, Santiago Trancón. En medio de la discusión, se hace el silencio y alguien comunica a la asamblea que el gobierno central ha decretado la aplicación en Cataluña del artículo 155 de la Constitución. Los enseñantes, muchos de los presentes, certifican que ha llegado el momento de rescatar las competencias en educación y terminar con el incumplimiento de la ley que permite la enseñanza en castellano a quienes así lo deseen, y que nunca se cumplió.

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