Antonio Robles – La reforma constitucional es la penúltima trampa

Si se llegase a un acuerdo dialogado de no agresión para desactivar, pero no enmendar, los pasos dados por el nacionalismo hacia el independentismo, si la aplicación del 155 solo sirviese para convocar nuevas elecciones, pero no para erradicar el veneno inoculado en el corazón y en la mente de los catalanes, entonces no habríamos avanzado ni un milímetro hacia la lealtad constitucional, sino hacia un escenario irreversible de comportamientos mafiosos y ruptura con España. El mal no está solo en la insolencia demostrada estos últimos días con la voladura del Estado de Derecho en Cataluña, sino en la mentalidad supremacista y sectaria de dos generaciones deformadas por el adoctrinamiento escolar, la propaganda étnica de TV3 y la ayuda fraudulenta al rencor de los presupuestos de la Generalidad.

Si el Gobierno y la oposición se empeñan en buscar una salida digna a los golpistas para no verse obligados a reprimir sus previsibles algaradas callejeras, den por seguro la insurrección sistemática contra todo cuanto llegue del Estado.

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Santiago Trancón – ¿El único que no se ha enterado?

El más ciego, el que no quiere ver. El más necio, el que se cree listo. El más cobarde, el que se cree astuto. El más mentiroso, el que se cree su mentira. El más culpable, el que consiente el delito. El más peligroso, el que no quiere ver el peligro. El más sordo, el que no escucha. El más lelo, el que no entiende lo que le dicen, ni leyéndolo. El más mezquino, el que encubre su traición. El más inútil, el que ni actúa ni deja actuar. El más cínico, el que disimula su impotencia. La mayor desgracia, que sea Presidente del Gobierno de España.

Triste y dramática hora en que uno tiene que escribir lo que escribe, decir lo que dice, pensar lo que piensa, sentir lo que siente, señalar lo que ya es diáfano hasta para los murciélagos que surcan el aire crepuscular. El cabestro cabecea, sin embargo, y duda: ¿Por dónde suena el esquilón? ¿Por dónde se vuelve a los corrales? Vean lo que a día de hoy todavía no entiende el registrador:

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Joan Ferran – Milongas, no gracias

No nos vengan con milongas, lagrimitas, ni villancicos buenistas. En cualquier país europeo un individuo megáfono en mano, encaramado sobre la capota de un vehículo policial destrozado y arengando a las masas es carne de detención inmediata e interrogatorio. En cualquier democracia occidental -que se precie- impedir la labor y la libertad de movimientos de funcionarios públicos, que actúan a las órdenes de un juez, deviene un delito de obstrucción de la justicia. En cualquier parte del mundo excitar, e incitar, a una muchedumbre para que cerque, insulte y vilipendie a las fuerzas de seguridad puede conllevar consecuencias penales graves… ¿O no, amigos?

Pero desgraciadamente el nuestro es un país en el que abundan los papanatas, los pijoprogres con mala conciencia, los tibios y los aprovechados. Y mucho me temo que toda esa fauna va a acabar sobreactuando por los platós, jodiendo la convivencia y vendiendo falsas bondades para seguir perpetuándose.

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Victor Hugo – ¿Saben aquell que dui?

¿Saben aquell que DUI que los “catalanes” somos los que más vías hemos transitado en nuestra “Historia de la Eternidad” al pasar ya por la escocesa, la quebequesa, la checa, la lituana, la eslovena y, ahora, la kosovar…y que, esas vías, no son más que las sonrientes y amables máscaras que ocultaban la verdadera faz del nacionalismo, la faz de la guerra y el enfrentamiento civil?

¿Saben aquell que DUI que necesitamos una “Mediación” para que, desde nuestro “breviario de podredumbre”, implícitamente aceptemos lo inaceptable, esto es, una cínica equidistancia entre un estado de derecho democrático y constitucional y un movimiento de masas violento, corrupto y fascista…protagonizado, todo sea dicho, por alguien a quien nadie votó?

¿Saben aquell que DUI que éramos business friendly y que íbamos a experimentar el “govern dels millors”, y que lo que estamos viviendo es una fuga de empresas a más velocidad que la fuga de cerebros…quedándonos no sólo sin in-intel-inteli-gen-ci-a, sino también, posiblemente, sin trabajo, sin recursos?

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Antonio Robles – El día que la bandera española salió del armario

Puigdemont y su revolución de los tramposos ha logrado lo que los españoles fuimos incapaces de conseguir en estos últimos 40 años, legitimar la bandera española y nuestra Guardia Civil.

Hoy, 12 de octubre de 2017, conmemoración de la Hispanidad y Día Nacional de España, miles de banderas rojigualdas han vuelto a inundar las calles de Barcelona, desinhibidas, alegres, como lo hicieran solo hace cuatro días para levantarse contra el golpe de Estado pergeñado desde las propias instituciones del Estado en Cataluña.

Sin lugar a dudas, ese 8 de octubre se recordará por muchas cosas: por la irrupción de la mayoría silenciosa, por la manifestación del millón de catalanes no nacionalistas, por el 2 de Mayo catalán para evitar ser extranjeros en su país, pero, sobre todo, porque ese día se legitimó la bandera española como símbolo de todos los españoles.

Durante cuatro décadas hemos sufrido en silencio el estigma de la bandera nacional como símbolo franquista; durante cuatro décadas, todo el que la portase era considerado ultraderechista. Sin más, porque sí…

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Antonio Robles – El gatillazo separata de Puigdemont

No sé qué fue más desolador, si el gatillazo independentista de Puigdemont, o la incapacidad de los representantes del constitucionalismo presentes en el hemiciclo para darse cuenta cabal de la tragedia histórica que se estaba oficiando, y para dar cuenta adecuada a dicha tragedia. Equivocaron el tono y confundieron el interlocutor. No era Puigdemont, sino la prensa y mandatarios internacionales, Europa, el mundo entero. Era a ellos a quienes debieron dirigirse para desenmascarar la farsa antidemocrática de estos nuevos fascistas posmodernos, que se autodenominan a sí mismos como antifascistas.

Era Europa y su nacionalismo del S.XXI. Esa era la batalla que había que dar, pues ese es el caldo de cultivo donde pretenden extender su influencia. Muy al contrario, entraron al trapo como si se tratara de una tertulia más de las muchas que pueblan nuestros medios. Si acaso se salvó Inés Arrimadas al describir la base supremacista del nacionalismo. Eso sí, con chascarrillos vistosos, y no con la descripción y denuncia de la exclusión real de ese supremacismo en nuestras escuelas, contra la lengua y la nación de unos niños y el adoctrinamiento de todos.

El discurso del honorable golpista se vertebró sobre tres pilares:

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Santiago Trancón – El resurgir del sentimiento nacional

Estábamos tan ocupados en combatir el nacionalismo, que nos olvidamos de defender el sentimiento nacional. El nacionalismo convierte la nación en mito para justificar el supremacismo y la xenofobia; vive de construir un enemigo al que odiar; se alimenta de exaltar lo propio y denigrar lo ajeno. En el caso del nacionalismo catalán, vive del odio a España, del rencor a todo lo español. Así, desde sus orígenes. Para encubrir su racismo (todo nacionalismo es necesariamente racista), el nacionalcatalanismo de hoy se ha dedicado a identificar a España con el fascismo y el franquismo. Para odiar al otro primero hay que degradarlo; convertirlo en facha es el camino más corto y más fácil. Este recurso les ha funcionado a los nacionalistas. Tanto, que hasta la izquierda ha caído en su trampa y les ha ayudado a “legitimarlo”.

Pero rechazar el nacionalismo no implica negar la legitimidad del sentimiento nacional. Hasta hoy, acuciados por la necesidad de romper el cerco ideológico nacionalista, no habíamos tenido tiempo para hacer la distinción entre un sentimiento natural, sano y legítimo, como es el sentirse español, que se fundamenta en reconocer lo propio, en apreciarlo y valorarlo en sí mismo, y no en el rechazo de nadie, y otro sentimiento negativo, basado en el rencor y el odio, en el desprecio y la exclusión de los otros, a los que se considera diferentes (para no llamarles inferiores). Podemos hablar de sentimiento nacional frente a sentimiento nacionalista.

Es algo más que una distinción morfológica. Alrededor de cada adjetivo se conforman campos semánticos diferentes. Nacional alude a conceptos como nación política, derechos de ciudadanía, democracia, igualdad, diversidad, libertad, Estado de derecho. El otro, nacionalista, encierra conceptos como nación étnica y lingüística, derechos históricos, uniformidad, supremacismo, Estado totalitario.

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Pau Guix – Cautivos del mal

La Cataluña tribal, la Cataluña paleta, la Cataluña adoctrinada en los colegios, la Cataluña inducida a la letargia de la razón mediante las consignas de los medios nacionalseparatistas, la Cataluña xenófoba y supremacista, la Cataluña –de la imposición– monolingüe, la Cataluña del odio y el rencor, la Cataluña que venera a terroristas como Otegui y Sastre, la Cataluña del relato propagandístico 24/7 de la TV3, la Cataluña del enésimo desacato de las sentencias judiciales, la Cataluña victimista que finge falsas agresiones policiales –y que se sirve de ellas para hacer AgitProp en redes sociales– con total impunidad, en definitiva, la grotesca caricatura de lo que realmente debería ser Cataluña y no es, finalmente está en pie de guerra.

Votaciones ilegales en urnas de Ali Babá –nunca un nombre fue más apropiado­ fuera de su contexto–, censo sin garantías legales, ubicuos creyentes votando 4 veces o más, urnas llenas antes de empezar la votación, el uso de niños como escudos humanos, la desaparición del Estado de Derecho en Cataluña, la sedición institucional y de grupúsculos violentos –ya sean de la CUP, de ERC, Comuns, podemitas o cualquiera de sus violentos amigos antisistema de toda Europa a los que han invitado a la fiesta–, el totalitario e injustificable uso político de la policía autonómica, los episodios de acoso, ataques e insultos a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado –que obedecían órdenes judiciales–, la fuerza como razón, el desprecio como gesto, la negación de la realidad como principio,  el odio como credo, este conjunto se ha convertido en el día a día de esta Cataluña que se halla bajo el yugo nacionalista.

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Pilar Jáuregui – Después del 1-O, la Nada

Hubo un tiempo en Europa en el que los periodistas se mostraban seducidos por la épica subversiva. La prensa recogía titulares que exaltaban el valor de la rebeldía de grupos terroristas como Brigadas Rojas y la Banda Baader-Meinhof. Tras el 1 de octubre, una parte de la prensa extranjera ha vuelto a tomar partido por los radicales catalanes que desean imponer su visión secesionista a una mayoría de sus conciudadanos. En esta ocasión, la pasada fascinación por el hecho inconformista ha dado paso al carácter euroescéptico de muchas de sus cabeceras, más interesadas en debilitar la fortaleza del proyecto europeo.

Aquí, en España, los intereses son más simples. Un buen número de reporteros hace tiempo que recogen la alarma social porque saben que proporciona buenos titulares. Permanecen atentos día y noche, listos para salir disparados hacia el lugar de los acontecimientos. Mientras tanto, los protagonistas de eventuales altercados se emocionan con la arrogancia del divo ante tanta expectación. Están convencidos que el desorden público es el preludio de arengas de éxito pronunciadas por cualquier aprendiz de político.

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Antonio Robles – Paz en la propaganda y odio en la mirada

Si hay algo urgente para salir de esta colosal farsa democrática es restaurar la verdad en Cataluña. Hoy, el Estado de Derecho pasa allí por opresor y quienes atentan contra él, por demócratas. Vale todo, también la mentira programada, diaria, sistemática. Es tan grosera la alteración de la realidad, que la actuación policial más planificada de la historia de España para aguantar cualquier humillación con tal de no dar una imagen violenta ha sido convertida por el relato construido por el Gobierno de la Generalidad y TV3 en tapadera para ocultar su desprecio por el Estado democrático de Derecho. La ecuación es muy sencilla: como no nos dejan hacer legalmente lo que queremos hacer, nos tomamos la libertad de hacerlo contra la ley.

Todo es mentira, fraude, una estafa adobada de cinismo e hipocresía. Hablan ante las fuerzas de seguridad de la no violencia, pero llevan odio en la mirada. Reparten claveles y escupen víboras por la boca. Exigen respeto a la legalidad y se reúnen como hordas enfurecidas para acosar a las fuerzas del orden, insultarlas, humillarlas, apedrearlas y expulsarlas de su tierra. ¿Dónde hay más odio, violencia, rencor, en las porras de los guardias o en la lengua y los ojos de los defensores del derecho a decidir que los acosan?

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Santiago Trancón – ¿Y ahora qué?

Podría escribir otro artículo. Podría repetir lo que he dicho y anunciado desde hace más de treinta años. Podría recoger cientos de afirmaciones escritas en cientos de artículos durante los últimos cinco años (por acotar el tiempo). Podría repetir los gestos de conmiseración con que han sido acogidos mis análisis y vaticinios por muchos, incluidos algunos de mis amigos, los que, aun pensando como yo, me han tachado de exagerado, alarmista, incluso de pirado. Los hechos, sin embargo, han ido dejando cortas mis reflexiones, mis premoniciones, no sólo para darme la razón (pobre consuelo), sino para sacarla de quicio, porque ni siquiera los hechos caben dentro de los márgenes de la razón.

Cuando los hechos empiezan a desbordar a las palabras, entonces significa que hemos entrado en otra fase, otro estado. Cuando se pasa del estado sólido al líquido, por ejemplo, las leyes cambian, nada de lo que vale para tallar una piedra sirve para manipular un litro de gasolina. Las leyes de cohesión, tensión, fluidez o capilaridad, cambian. Pues eso mismo sucede con una sociedad, puede pasar de un estado a otro. Los cambios pueden ser bruscos (una revolución) o lentos y graduales (lo más frecuente) hasta que se hacen evidentes e irreversibles. La paz y la cohesion social, así, pueden pasar de la estabilidad y el equilibrio, a la inestabilidad y el desorden. Los negacionistas, que suelen confundir pacifismo con cobardía, acaban siendo incapaces de distinguir una marea de un tsunami.

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Antonio Robles (dCIDE): “Es necesario que el Estado tome el control de los Mozos de Escuadra”

¿Qué opinión le merece la actuación de los Mossos d’Esquadra?

Vivimos en una sociedad de adolescentes en medio de una guerra donde las armas son los medios de comunicación, la munición, la posverdad, y el campo de batalla la irresponsabilidad, el adanismo y el buenismo. En ese caldo de cultivo se ha dirimido la guerra sucia de los nacionalistas contra el Estado de Derecho, y en medio, los Mozos de Escuadra. Su actuación es propia de la sociedad de adolescentes en que vivimos, es decir, sensibilidad extrema para la imagen pública buenista, alta conciencia para exigir derechos, pero escasa predisposición para hacerse cargo de los costes que conllevan, sensibilidad extrema por la justicia social y muy poca por cooperar con sus costes o hacerse cargo de sus limitaciones.

Su actuación, forzada por sus mandos políticos y policiales, y no por el poder judicial que el Estado de Derecho dispuso como policía judicial, les ha llevado a cooperar presuntamente con el golpe de Estado por capítulos. No fueron mejores porque no desalojaran a la gente, tal como se le había ordenado, sino que cooperaron presuntamente con el delito.

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Ernesto Ladrón de Guevara – Dramática crisis del estado constitucional

El problema fundamental de la situación creada por la pantomima de referéndum de ayer, y de no haberlo atajado previamente con la asunción de todas las atribuciones conferidas a una Generalitat golpista, no es tanto las jornadas que se nos avecinan de proclamación unilateral de independencia, sino la propia crisis de los restos exiguos que quedaban del Estado Constitucional. En el peor de los casos, si sucediera finalmente la separación de Cataluña,  la descomposición de España no habría forma de pararla y estaríamos abocados a consecuencias imprevisibles, incluida la guerra. Algunos me llamarán alarmista, pero estas cosas sabemos cómo empiezan pero no como acaban. Lo hemos visto tanto en nuestra historia no hace mucho (70 años en términos históricos es anteayer) y lo hemos comprobado en la guerra de Yugoslavia.

Y desgraciadamente, esta situación se ha generado en el peor de los momentos en cuanto a la composición de los órganos de representación popular en el Congreso y en el Senado. Con un Podemos antisistema que trata de derrumbar el régimen nacido en 1978 y que es la marca blanca de Bildu en el Estado, con una serie de grupúsculos de todo color de carácter segregacionista que niegan a España, con un Partido Socialista que ha olvidado sus errores de los años treinta y que tiende a repetirlos de una forma mimética, cuyo líder abandona la idea de la España constitucional y sobrepone sus ambiciones personales a la estabilidad de su país;  con un PP acorralado cuyo líder y presidente del Gobierno actúa como un personaje noqueado, sin saber bien en qué lugar del ring ponerse para evitar el puñetazo final. En este contexto se está produciendo la tormenta perfecta cuya salida es realmente complicada y no sabemos bien las nefastas consecuencias a las que nos vamos a ver abocados todos los españoles.

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Antonio Robles – ¿Cómo hemos llegado a esto?

¿Cómo hemos llegado a esto? Es una pregunta insistente que nos hacemos a diario a propósito de Cataluña. Con cierta desorientación aturdida. La interrogación se dirige tanto al cómo, como a la exaltación colectiva de estos días.

Al menos les adelanto, que esto no empezó en 2012, ni con ocasión los 12 Editorial conjuntos en 2009, ni a causa de la crisis, ni por la campaña de Espanya ens Roba; surgió mucho antes, desde el primer gobierno de Pujol. Una lenta y maliciosa manipulación de toda la sociedad comenzada en la escuela, oportunamente denunciada desde 1981 y silencia siempre por las fuerzas nacionalistas y por el Gobierno de la nación de todos.

Si quieren entender el apoyo exponencial al independentismo y no saben explicárselo, recurran a dos películas: Rebeldes del Swing (1993), La Ola (2008), a un documental, La clase dividida (1983) y al capítulo XV del libro, Extranjeros en su país (1992).

LA CLASE DIVIDIDA, es una experiencia real en 1983 de una maestra estadounidense que hace un experimento con sus alumnos dónde se demuestra cómo se pueden generar fácilmente comportamientos supremacistas por exaltación de rasgos distintivos en el carácter y en la morfología de cualquiera. En este caso, de los pequeños entre sí. Ver esta experiencia pone los pelos de punta. ¡Es tan fácil manipular los sentimientos de los niños! Hoy en las escuelas de Cataluña estamos asistiendo a una manipulación masiva de nuestros hijos con la disculpa de la independencia de Cataluña. Vean el documental (54’:04’’). No tiene derecho de autor, pueden acceder a él a través del Link.

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Robles: “Si vas a votar, aunque sea NO, estás legitimando el fraude”

El Gobierno de España ha garantizado que el 1 de octubre no se celebrará la consulta ilegal, pero flota en el ambiente que en numerosas poblaciones de Cataluña los secesionistas intentarán repetir un simulacro de lo que fue el 9-N. Desde elCatalán.es hemos querido pedir a diversas personalidades cinco razones para no ir a votar, para intentar convencer a los más tibios que no hay que legitimar el 1-O de ninguna de las maneras. Es el turno de Antonio Robles, portavoz de dCIDE.

  1. Dentro de un Estado de Derecho nadie tiene carta blanca para incumplir la ley, o para imponer una legalidad paralela, sea en nombre de la mayor fuerza física, de un mayor poder económico o una mayoría social, religiosa, ideológica, lingüística o de cualquier otra índole. Tampoco el Gobierno de la Generalidad.
  2. La legitimidad nace un valor moral subjetivo que, a veces, irrumpe en las sociedades para hacerlas avanzar en humanidad y civilización; y a veces, para todo lo contrario. Reparen en el Hombre Nuevo o la Raza Aria. En ningún caso, la legitimidad es efectiva en un Estado de Derecho sin estar avalada por la legalidad.

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Antonio Robles – El verdadero hecho diferencial de Cataluña

Si hay un hecho diferencial en Cataluña es el de que se haya logrado que, mientras todos los proyectos europeos basados en el supremacismo nacionalista son rechazados como ultraderechistas, el supremacismo catalán pase por democrático. Mientras tales proyectos son vistos como xenófobos y enemigos de la democracia, en toda Europa los Gobiernos y los Estados son considerados como la garantía de ella. No ocurre así en España. Buena parte de la opinión publicada dentro de Cataluña y transmitida fuera por los secesionistas considera que España es un Estado opresor. Como cómplices necesarios, Podemos y oportunistas sin escrúpulos como Ada Colau repiten la infamia, mientras no dicen ni palabra de la coz a la separación de poderes, de la falsa doble legalidad, del adoctrinamiento escolar, de la desobediencia a las propias normas de su Parlamento, a su Estatuto y a la Constitución que legitima su existencia.

Si tenemos en cuenta que la guerra que se está librando entre nacionalistas y demócratas se juega en la percepción mediática, de momento, la van ganando los impostores.

Esta anomalía refuerza el hecho diferencial, y también lo explica. Los diferentes Gobiernos españoles nunca han reparado en la fuerza subversiva del relato mediático interesado. Los nacionalistas catalanes son verdaderos maestros de él. Llevan 40 años disimulando, ocultando bajo estética democrática lo que es puro supremacismo.

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Santiago Trancón – ¿Dos Españas?

Nos han contado tantas veces eso de las dos Españas que, como la leyenda negra, hemos acabado creyéndonoslo. Repetimos con Machado que al españolito que viene al mundo una de las dos Españas ha de helarle el corazón: la España ultramontana, carlista y fascista, por un lado, y la anticlerical, chequista y soviética, por otro. La Guerra Civil, con sus matanzas cainitas, le dio al mito de esta división irreconciliable fuerza de ley científica. Sus defensores aportan pruebas irrefutables que van desde los Reyes Católicos hasta hoy, pasando por todo el siglo XIX. Basta oír, por ejemplo, no sólo a Iglesias Turrión y a toda la tropa independentista, sino también a Pedro Sánchez, para comprobar hasta qué punto ese discurso renace con la misma y obsesiva insistencia.

¿Pero es así? ¿Existen esas dos Españas, la una caricatura de la otra? ¿Es éste un hecho diferencial, la prueba de una tara histórica que no hemos sido capaces su superar? Voy a decirlo con claridad: No. Ni existen ni han existido nunca esas dos Españas, ni hay esencia metafísica alguna que las justifique. Creer que existe algún rasgo psicobiológico que determina esa clasificación de los españoles en dos bandos enfrentados es tan absurdo e indemostrable como pensar que ha caído sobre nosotros una maldición bíblica o que ese destino infausto ya aparece escrito en los huesos de Atapuerca.

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Antonio Robles – ¡Prensa española, manipuladora!

Hoy, en muchos institutos y universidades de Cataluña se han cerrado las aulas para que los alumnos secundaran la concentración ante el TSJC. Era tremendo ver en la explanada de la UAB a cientos de estudiantes con cara desencajada y mirada anegada de éxtasis gritar: “¡Prensa española, manipuladora!”. ¿Sabrán de la existencia de los esclavos de Platón condenados a percibir únicamente el fondo de la caverna de TV3? ¿Sospecharán que existe otra realidad?

El golpe de Estado de Tejero del 23 de febrero de 1981 fracasó desde el minuto cero: no tomaron el control de TVE y RNE. Imperdonable error.

Tal como están las cosas, el golpe de Estado nacional-catalanista podrá perder esta batalla, pero si el Gobierno legítimo de la nación sigue dejando TV3 en manos de los golpistas, tarde o temprano perderá la guerra.

El golpe no son las urnas del 1 de octubre, sino la excusa de su prohibición para sacar a la calle al “pueblo de Cataluña” agredido por un Estado opresor. Y vender el relato al exterior. Esa ficción sólo se puede sostener en el tiempo con mentiras y manipulaciones, y éstas, manteniendo a sus seguidores en la burbuja de TV3, a imagen y semejanza de El show de Truman. Entrar en la burbuja, no para censurar las tesis nacionalistas sino para contrastarlas con miradas constitucionalistas en igualdad de condiciones, es absolutamente imprescindible para desactivar la sugestión colectiva en la que viven demasiados catalanes.

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Santiago Trancón – España, propiedad común de los españoles

Hay verdades que, a fuerza de ser proscritas, el mero hecho de enunciarlas resulta una temeridad. Estamos inmersos en un régimen de pensamiento totalitario que ha vuelto literalmente imbéciles a la mayoría de políticos, periodistas, intelectuales y opinadores de todo pelaje. Una de estas verdades elementales que nadie, no ya defiende, sino que ni pronuncia, es que España es un bien común propiedad de todos y cada uno de los españoles. Si esta simple e insoslayable verdad, que es un hecho real y legal, se tuviera en cuenta, serviría para desenmascarar a los predicadores de esa basura mental y política llamada plurinacionalidad, derecho a decidir, autodeterminación y demás metástasis del mal nacionalista. Porque como sociedad estamos contaminados, intoxicados por una enfermedad contagiosa, que si bien se manifiesta virulentamente en Cataluña, ya se ha extendido por toda España.

Frente a tanta confusión, abrumados por la propaganda y propagación del virus, los ciudadanos se muestran indefensos y desconcertados. De este ambiente de incertidumbre y agotamiento no puede surgir nada bueno, pues, o se extiende el sentimiento de impotencia y de fatalidad, resignándose a que quienes quieren destruir España logren sus mezquinos propósitos, o bien estalla una reacción violenta, con consecuencias imprevisibles, de quienes no están dispuestos a entregar ese bien común a los depredadores y destructores de nuestra convivencia y el orden social y de derecho que entre todos hemos construido.

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Antonio Robles – Apoyar al Gobierno no es estar con Rajoy

Esto es una guerra mediática y la está ganando el secesionismo. Por muchas razones. Entraré solo en una, nuestros líderes constitucionalistas aún siguen más preocupados en sacar rédito político que defender a España como nación común de todos los españoles y al Estado de Derecho como forma de gobernarnos.

La última evidencia: Cs ha preferido sobreactuar para mostrarse rotundo en la defensa de la democracia, que calibrar los riesgos de que el bloque constitucional se quebrara. Precisamente cuando, después de tantos titubeos del PSOE de Pedro Sánchez, se afianzaba día a día, prudentemente, el apoyo al Gobierno. Lo nunca visto, hasta el PSC de Iceta, dejaba a diario claro que no apoyarían un referéndum ilegal y llamaba sin ambages a no votar.

¿Por qué Albert Rivera ha preferido asumir ese riesgo, en lugar de colaborar en la sombra con ese matrimonio de conveniencias entre PP y PSOE? ¿Por qué su equipo de comunicación no previó que la prensa internacional daría alguna credibilidad a la causa secesionista cuando el propio Parlamento de la nación española dejaba en minoría las acciones de su Gobierno? ¿Por qué ha preferido poner en evidencia al PSOE cuando entraba en vereda, a sabiendas que cualquier coma podría sacarlo de ella?

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