Pilar Jáuregui – Después del 1-O, la Nada

Hubo un tiempo en Europa en el que los periodistas se mostraban seducidos por la épica subversiva. La prensa recogía titulares que exaltaban el valor de la rebeldía de grupos terroristas como Brigadas Rojas y la Banda Baader-Meinhof. Tras el 1 de octubre, una parte de la prensa extranjera ha vuelto a tomar partido por los radicales catalanes que desean imponer su visión secesionista a una mayoría de sus conciudadanos. En esta ocasión, la pasada fascinación por el hecho inconformista ha dado paso al carácter euroescéptico de muchas de sus cabeceras, más interesadas en debilitar la fortaleza del proyecto europeo.

Aquí, en España, los intereses son más simples. Un buen número de reporteros hace tiempo que recogen la alarma social porque saben que proporciona buenos titulares. Permanecen atentos día y noche, listos para salir disparados hacia el lugar de los acontecimientos. Mientras tanto, los protagonistas de eventuales altercados se emocionan con la arrogancia del divo ante tanta expectación. Están convencidos que el desorden público es el preludio de arengas de éxito pronunciadas por cualquier aprendiz de político.

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